Reserva de la Biosfera Tierras del Ebro.
El 1971 la UNESCO inició el Programa MaB, Man and Biosphere (Hombre y Biosfera), seleccionando lugares geográficos representativos de los diferentes hábitats del planeta, con el objetivo de conciliar la mentalidad y el uso de los recursos naturales, esbozando el concepto actual de desarrollo sostenible. Estas áreas se conocen como Reservas de la Biosfera.
Así, las Reservas de la Biosfera son territorios que tienen el objetivo de armonizar la conservación de la diversidad biológica y cultural y el desarrollo económico y social a través de la relación de las personas con la natura. Se establecen sobre zonas ecológicamente representativas o de valor único, en ambientes terrestres, costeros y marinos, en los cuales la integración de la población humana y sus actividades con la conservación son esenciales.

Las Reservas son también lugares de experimentación y de estudio del desarrollo sostenible y tienen que cumplir las tres funciones básicas designadas por la UNESCO.

Función de conservación.
En términos de patrimonio natural, Tierras del Ebro, dispone de una reveladora cuota de biodiversidad a su entorno geográfico. Su situación, la combinación radical entre estructura y morfología y la diversidad de formas de relevo explican la gran variedad de paisajes y de hábitats y la biodiversidad existente. En poco más de 30 kilómetros, el territorio pasa de nivel de mar a relevos característicos de los 1.500 metros de altitud: de arenales y humedales de la plana deltaica a sierras y mesetas de interior, pasando por cubetas tectónicas, y el valle y los depósitos de lluvias del Ebro.

La propuesta de Reserva de Biosfera por Tierras del Ebro se entiende necesariamente como proyecto vinculado al patrimonio natural y al mismo tiempo, desde la perspectiva de la función de conservación, como propósito con una triple vocación:

-Contribuir al impulso de la actual gestión de los espacios y bienes naturales y la conservación de la biodiversidad, coordinando y cohesionando diferentes políticas y planes de acción y facilitando la disponibilidad de recursos técnicos y económicos.

-Integrar la matriz agraria en las políticas de conservación, porque estas contribuyan a impulsar socioeconómicamente espacios humanizados protegidos por sus características ambientales.

-Y, finalmente, en el contexto del cambio climático, unir esfuerzos en el estudio y análisis pluridisciplinario y transversal, a escala local, para la mitigación de los eventuales efectos derivados a las Tierras del Ebro, uno de los territorios más sensibles de la mediterránea.

Función de desarrollo.
Se determinan óptimas con este fin estrategias de desarrollo sostenible vinculadas a la dinamización del sector agrícola y consolidación del sector turístico de base patrimonial como sector emergente. Es decir, poner en valor los recursos agrarios, ambientales, culturales y territoriales como impulso para el desarrollo de otros productos, actividades agrarias, turísticas y otras. Trabajar de forma conjunta y coordinada para que los valores del territorio construyan una economía y sociedad en valores. Estas acciones se estiman oportunas en la zona de transición.

Función de apoyo logístico.
La Reserva de Biosfera de Tierras del Ebro tiene que suponer un impulso definitivo a la constitución de un pool de conocimiento “ebrenc” en materia de cambio climático y conocimiento y protección de la biodiversidad. Este es un ámbito de conocimiento significativamente relevante para el territorio, atendiendo a la particular vulnerabilidad del Delta frente los efectos de un eventual cambio climático (especialmente, por la elevación del nivel del mar y la modificación de las dinámicas fluvio-marinas), así como también según el patrimonio de biodiversidad que alberga el territorio.