Características de la apicultura

A grandes rasgos, la apicultura es el conjunto de actividades enfocadas al cuidado de la abeja con el objetivo de obtener una o varias cosechas de miel a lo largo de la temporada apícola.

Al mismo tiempo, esto genera otros productos o beneficios, como la producción de nuevas colonias, abejas reinas, cera, jalea real, polen, pan de abejas, propóleos, apitoxina y la polinización de cultivos. Así pues, son muchos los productos que genera una misma actividad.

Otro hecho que puede caracterizar la apicultura es si esta se desarrolla en un mismo lugar a lo largo del año, aprovechando las flores que cada estación aporta a la abeja en un mismo territorio, o si las colmenas se desplazan por todas partes para perseguir las floraciones de interés y conseguir, así, varias cosechas durante todo el año. Actualmente, este tipo de apicultura es el más común en nuestro país.

Apicultura en la Edad Media
Apicultura en la Edad Media

Ilustraciones de apicultura en la Edad Media

Historia de la apicultura

La apicultura es una actividad muy antigua, como la caza o la recolección de frutos silvestres.

En la prehistoria, ya se conocían las propiedades de este dulce producto y se recolectaban enjambres de abejas silvestres para obtener miel. El primer registro de la apicultura que documenta la relación de la humanidad con las abejas es una pintura rupestre encontrada en la cueva de la Araña de Bicorp (Valencia) y datada con 9.000 años de antigüedad.

En aquel tiempo, era una actividad enfocada solo a extraer y no a cuidar; simplemente, era una actividad recolectora. Hoy en día, es todo lo contrario: se tiene cuidado de los animales para que estén en las mejores condiciones y, entonces, se pueda sacar una cosecha.

Templo del sol de Nyuserra-Iny

Esta es la imagen más antigua catalogada que hace referencia a el trabajo de apicultura. Fue encontrada en el Templo del sol, construido por el faraón egípcio Nyuserra-Iny que reinó hace 4500 años.

Clases de abejas

Tipos de abejas

Existe, en el imaginario colectivo, la idea errónea de que la abeja es aquel insecto amarillo y negro que pica y produce miel.

A pesar de que, en parte, esto es cierto, dentro del género taxonómico que engloba las abejas, existen más de 20.000 tipos de especies diferentes (algunas de las cuales todavía no están ni descritas).
Las abejas melíferas son una parte muy pequeña dentro de esta gran diversidad. Algunas viven solas y hacen los nidos en los muros de tierra o en pequeños agujeros, como el género Osmia.

También hay abejas que no pican y producen miel en menor cantidad, como las Melipona o las Trigona, que solo habitan en zonas tropicales. Otras viven en colonias y tienen un aguijón para defenderse, como el género Bombus o la abeja melífera que todos conocemos y que, a base de convivir con ellas, la humanidad ha llegado a domesticar.

Abeja polinizando
Bruc d'hivern - Brezo

Flor de brezo de invierno, Erica multiflora

Tipos de flores

Las abejas recogen el néctar y el polen de las flores para obtener alimento.

De entre todas las flores, aquellas que tienen un interés para la abeja son las que los apicultores denominamos “floraciones melíferas”. Hay que tener en cuenta que no todas las floraciones producen néctar, que es aquello que la abeja transforma en miel, y, otras veces, la cantidad o el acceso no son el que la abeja melífera puede aprovechar.

En nuestro país, la flora de interés apícola más extensa incluye el romero, el tomillo, la acacia, el castaño, el espliego, los manzanos, el almendro y flores diversas de los prados de montaña del Pirineo.
El origen floral de nuestras mieles es el que las caracteriza como monoflorales, en caso de que, en una miel, predomine una floración concreta; o mil flores, en el supuesto de que una miel se haya obtenido de muchos tipos de flores diferentes.

Materiales para la apicultura

Son todos aquellos materiales que nos permiten a los apicultores tener cuidado de los animales y poder obtener una cosecha de miel de calidad.

Necesitamos cajones de madera para meter las abejas dentro y que estén protegidas del tiempo, además de ropa especial para poder trabajar con comodidad y sin que nos piquen. También se necesitan ahumadores para calmar a la abeja, puesto que el humo hace que se atiborren de miel y, entonces, no se preocupan de picar sino de comer por si tienen que irse rápido.

Para obtener la miel, también necesitamos unas máquinas llamadas “extractores”, los cuales nos permiten extraer la miel sin malograr las brescas que han construido las abejas y dejarlas tal y como las construyeron.

Preguntas frecuentes

Al principio, es normal tener muchas dudas cuando se quiere profundizar un poco en el tema, puesto que la apicultura es una forma de vida que, de entrada, parece muy alejada de todo lo que habíamos entendido hasta ahora como producciones.

En este caso, lo mejor es informarse bien y, siempre que se pueda, acercarse a algún conocido que ya practique la apicultura para recibir un poco de acompañamiento.

En nuestra tienda, disponemos de todo lo necesario para iniciarse en la actividad: libros, personal técnico capaz de guiarte, materiales apícolas y enjambres…

Cómo iniciarse en la apicultura

A la hora de iniciarnos en el mundo de la apicultura, es importante disponer de un espacio físico donde emplazar nuestras colmenas.

Debemos tener en cuenta que, cuanto más floraciones tenga el lugar, mejor se desarrollarán las abejas. Asimismo, es importante que este sea soleado y esté protegido del viento y el frío.
El siguiente paso es obtener todo lo necesario para iniciarse: cajas, equipo de trabajo y enjambres. Todo esto lo podéis encontrar en nuestra tienda o bien estableciendo contacto con alguien que ya practique la actividad, para comprar las abejas y saber el tipo de equipo que se necesita.

Y ya lo último que nos falta es pasar a la acción. Es muy recomendable empezar en una época del año donde la abeja tenga por delante una buena entrada de néctar y flores abundantes, como es la primavera, ya que así todo será más fácil; las colonias se desarrollarán bien y se entrará en épocas de escasez con una buena reserva de miel.

Apicultura en los Pirineos