Cómo es habitual en esta época ya tenemos todos los asentamientos en zonas de producción de romero. Las abejas han salido sanas de la invernada y están desarrollando con fuerza una nueva generación de abejas que harán crecer el nido y asegurar una nueva y buena cosecha de miel de romero.

Después del temporal Gloria nos costó un poco reorganizar y planificar el trabajo, puesto que nos encontramos muchos caminos y bancales inundados. Sin embargo, recondujimos la situación para que la abeja, como incansable recolectora, pueda disfrutar un año más de las primeras flores de almendro, rabaniza y romero. Como apicultores solo podemos acompañar el proceso para que la abeja encuentre todas las condiciones para hacer su incansable trabajo.

Una de las dificultades de febrero es que todavía hay muchos días que el frío y viento hacen que la abeja no salga tanto a recolectar. Hecho habitual y normal en esta época. Un aspecto más preocupante es la escasez de agua y las altas temperaturas a las que desgraciadamente nos estamos acostumbrando en los últimos años. Hecho que acorta y avanza las floraciones en épocas en que la abeja todavía no está tan preparada para sacar el máximo provecho de las flores. Todo esto nos obliga a plantearnos como los efectos de cambio climático pueden llegar afectar a las abejas y por tanto, nos hace valorar mucho la sostenibilidad y la importancia de las abejas porque nosotros podamos ofreceros la mejor miel en las mejores condiciones.